¿Hacia dónde caminamos? ¿Son realmente las redes sociales un elemento tecnológico a tener en cuenta dentro del aula o sólo fuera del aula?

 Vivimos en una época dónde lo primero que hacemos al despertarnos, no es tomar un café, sino revisar el móvil. Instagram, WhatsApp, Tiktok... Las redes sociales no son una moda pasajera: son parte de la vida diaria de la mayoría (por no decir de todos) los estudiantes ( y seamos realistas, de los profes también). Entonces, ¿tienen lugar dentro del aula o deberían quedarse fuera?

"Las redes distraen"

Durante mucho tiempo se ha dicho que las redes sociales son el enemigo del aprendizaje. Lo asociamos con falta de atención, superficialidad, pérdida de tiempo, y algún que otro video de gatos a todo volumen en medio de clase.

Y sí: pueden distraer, no digo que no. Pueden ser un agujero negro de procrastinación. Pero... también pueden ser una puerta de entrada increíble a nuevas formas de aprender, si se usan bien.

Algunas ideas:

TikTok: mini clases.

  • Explicar conceptos clave en 1 minuto (microlearning)
  • Enseñar experimentos, trucos de estudio o curiosidades del tema.
  • Proponer a los alumnos que hagan un reto educativo: "Explica un tema en 30s sin usar la palabra clave"
  • Hacerles crear una historia en TikTok sobre un personaje histórico, un problema matmático o una reacción química.

Instagram:

  • Usar un perfil de clase para compartir trabajos, proyectos y desafíos semanales.
  • Hacer encuestas en stories para repasar o iniciar debates: "¿Cual piensas que es la mejor fuente de energía?" "¿Qué harías si fueras presidente por un día?"
  • Compartir frases para reflexionar, memes educativos o recomendaciones de libros/pelis/podcasts. (@fisicapau me encantaba esta cuenta para reírme de mis desgracias cuando estaba estudiando para selectividad) 

WhatsApp o Telegram:

  • Un grupo de consulta solo para dudas académicas (con los canales ahora es mejor, porque no hace falta compartir el número de teléfono para que sean parte de ellos)
  • Mandar desafíos tipo "Trivial del día".

Youtube:

  • Grabar clases o partes claves para repasar.
  • Crear listas de reproducción que sean complementarios a los temas que se están dando.
  • Proponer que los alumnos creen sus propios videos como evaluación (tutoriales, entrevistas, experimentos...)

Twitter: (pensamiento crítico)

  • Pedir a los alumnos que expliquen un tema en un hilo de tweet de manera creativa.
  • Analizar hilos con contenidos relevantes (o polémicos) y debatir su veracidad, intenciones, fuentes...

De todas formas no se trata de usar todas las redes sino que de usar la que mejor se adapte a nuestra clase y a nuestra forma de enseñar. Usarlas bien no es volverse influencer, sino convertirlas en aliadas del aprendizaje.

Dentro del aula... ¿sí o no?

Pues depende de como las usemos. Algunas claves:

Sí, si hay un objetivo pedagógico claro. No vamos a usar TikTok porque sí, sino porque suma la aprendizaje.

Sí, si el docente mantiene el control del entrono (uso de cuentas educativas, normas claras, espacios controlados...)

No, si es solo para llenar tiempo o si se usa sin guía. Las redes sin propósito se comen la atención del aula como yo con una bolsa de Doritos a las 11 pm.

¿Y fuera del aula?

Aquí es donde las redes tienen su mayor potencial. Porque el aprendizaje no termina cuando suena el timbre, y las redes son un espacio donde los estudiantes ya están. Entonces, ¿por qué no llevar allí también contenido educativo, desafíos, preguntas o recursos?

Caminar hacia una educación con redes no es perder profundidad. Significa encontrar nuevos lenguajes para enseñar y aprender. Significa estar donde están los estudiantes, sin dejar de ser referentes críticos.

Y si lo pensamos bien: ¿no es mejor enseñarles a usar las redes con responsabilidad, creatividad y criterio, que ignorarlas y esperar que las descubran solos y que lo hagan mal?

Las redes no son el enemigo. La falta de sentido pedagógico, sí.












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