Pues sí. Y menos mal, porque sino, nos dormimos todos, incluído el profesor (y el gato del alumno que estaba roncando desde la primera diapositiva).
Una metodología activa online tiene que ser algo más que poner a los estudiantes a clicar en un PDF. Porque siendo sinceros: si lo único que hacen los profesores es colgar PDFs y esperar que los estudiantes los lean, no están enseñando y la mayoría de los alumnos le pediran al ChatGpt que les haga un resumen.
Para mí, una verdadera metodología activa online no se limita a hacer clics en una plataforma, sino de proyectos reales, trabajo en equipo, en el que colaboren, discutan y creen, y hagan uso de herramientas colaborativas tipo Padlet, Genially, Canva, Kahoot... sobre todo, aprender haciendo. Si algo me ha quedado claro después de ver el video de Prensky es que no podemos seguir enseñando a nativos digitales como si estuviéramos todavía en la era de la tiza y la pizarra. Porque no lo están. Están con Tiktok, Instagram y tres ventanas más mientras tú explicas la fotosítesis.
La enseñanza online necesita una metodología activa que involucre, motive y rete, pero sin pasarse. Que hay profesores que a veces quieren innovar tanto que parece que estén intentando montar un startup en clase. El equilibrio está en diseñar experiencias significativas, accesibles y, sobre todo, humanas.
Porque después de todo, lo que más activa el aprendizaje no es la tecnología, sino el sentido que damos a lo que hacemos con ella.



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