¿Qué necesita un docente para sobrevivir (y triunfar sin morir en el intento) en esto?

Tres cosas: Formación, actitud y mucha, pero que mucha paciencia. Parece una receta sencilla pero cada ingrediente tiene su miga. Saber usar las TIC no es opcional. Pero ojo, no me refiero solo a saber abrir Zoom, sino a entender cómo integrarlas en la didáctica de verdad.

También hace falta una actitud proactiva y flexible. Si eres de los que se enfadan cuando no funciona el micro en Teams... bueno, preparate para sufrir un poco. La enseñanza online es imprevisible.


Formación, sí, pero no solo la de siempre. Hablo de saber moverse con soltura por el mundo de las TIC, o como prefiere mi profe de Educación y Sociedad, las TAC, que a mí parecer es más correcto también hablando en términos pedagógicos. El caso, no es saber solo compartir pantalla sin pánico. Me refiero a saber integrar la tecnología en la didáctica de verdad, con intención pedagógica, no solo por cumplir. Porque poner un Kahoot está bien, pero saber cuándo y por qué usarlo... es otro nivel. Y eso es lo que quiero aprender.

Actitud: Proactiva, flexible, con sentido del humor y resistencia a la frustración. Si eres de los que pierde la paciencia cuando el Classroom o el Moodle decide no abrir, o si te estresa que una persona tenga el micro mal (o el gato encima del teclado), lo vas a pasar realmente mal. Porque la enseñanza online, lo que no nos esperamos que vaya a pasar, seguro vaya a pasar. Y ahí entra la creatividad: improvisar, adaptarse, buscar soluciones con lo que tienes a mano. Y en especial, empatía. Porque sí, a veces los estudiantes apagan la cámara, pero eso no es siempre falta de interés, y hablo de la experiencia porque viví lo que es estudiar online en la pandemia del 2020 donde me daba miedo que entrara alguno de mis hermanos a mi cuarto a decir cualquier tontería en el momento menos indicado. Los estudiantes a veces pueden estar agobiados, con problemas en casa, o simplemente agotados. Y como futura profe, entender eso es parte de mi aprendizaje.


Básicamente, ser docente online, no es tarea fácil, es una mezcla entre profe, youtuber, técnico informático y terapeuta emocional... todo mientras intentas no perder la cabeza. No es fácil, no hay manual ( o sí,  pero nadie se lo lee) y a veces te dan ganas de lanzar el portátil por la ventana. Pero también tiene su encanto, cada clase una aventura, cada error una anécdota, y cada "profe, se me ha bugueado" es una nueva prueba de paciencia nivel Jedi.

Así que aquí estoy, formándome para ser docente en el siglo XXI, o al menos para sobrevivir dignamente en el intento. Con ganas, actitud y café. O con una Monster o RedBull.







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