¿Qué tiene de especial la enseñanza online?
Pues mira, para empezar que no huele a sudor de aula a las 8 am, lo cual es un puntazo. Pero más allá de eso, lo que diferencia a la enseñanza online es el cambio total de dinámica. No es solo abrir Zoom, soltar la clase de siempre y rezar para que nadie tenga el micro abierto mientras su madre le regaña por no recoger su cuarto (me ha pasado como alumna).
La enseñanza online implica adaptarse al entorno donde los alumnos no siempre están "presentes", aunque lo estén en la pantalla. Aquí no puedes contar con las miradas atentas o perdidas del aula para saber si te están siguiendo. A veces hay cámaras apagadas, silencios incómodos, o gente que está ahí... pero no está del todo. Y eso es un reto enorme, porque captar y mantener la atención se vuelve casi una misión imposible.
Pero también te digo: lo online tiene su magia. Nos abre un mundo de posibilidades. Las clases se puede grabar y ver a cualquier hora, los foros permiten debates 24/7, y las herramientas digitales hacen que hasta asignaturas que suelen ser un muro (hola historia) se conviertan en algo más visual, más dinámico, incluso divertido.
(Como me salvó a mí el canal "A toda leche" la EVAU de historia, eternamente agradecida)
Eso sí, para que funcione, hay que cambiar el chip. No se trata de pasar la clase presencial al ordenador tal cual. Hay que representarla. Hay que diseñar esa clase con empatía y esfuerzo. Porque no todos los estudiantes van a tener las mismas condiciones en casa, ni los mismos horarios, ni la misma motivación. Y como futura docente, siento que tengo que tener todo esto muy presente,
La enseñanza online no es ni mejor ni peor que la presencial. Es diferente. Y entender esa diferencia es clave para mi formación. Porque al final, lo que importa no es la modalidad, sino cómo logramos que el aprendizaje tenga sentido, llegue a los estudiantes y con suerte hasta les guste.
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