¿El libro de texto en papel va a desaparecer? ¿O seguirá ahí, resistiendo como abuela con WhatsApp?

Imagínate un futuro no muy lejano: las aulas llenas de tablets, estudaintes deslizando el dedo con maestrías, profes proyectando libros digitales con hipervinculos, videos y emojis.

Y en una esquina, medio arrugado, un libro de papel que surrura: "yo aún sirvo jope"

La gran pregunta es: ¿el libro en papel está condenado a la extinción o simplemente se va a transformar en el primo vintage del libro digital?

Mi teoría es que van a convivir... al menos por ahora.

El libro en papel: clásico, confiable... y con olor a tinta.

Como amante de los libros tengo que decir que el libro físico tiene su magia. Se subraya, se llena de post-its, se dobla (a veces se maltrata) aunque yo estoy en contra de todo eso, pero hay gente que le gusta dejar huella en sus libros. Desde luego lo mejor de los libros en físico es que no te abandonan cuando no tienen batería.

Además, hay estudios que muestran que la lectura en papel mejora la comprensión. Según un meta-análisis de 54 estudios hechos por Delgado Vargas y Salmerón (2020), los estudiantes entienden mejor los textos cuando los leen en papel que cuando lo hacen en pantalla, sobre todo si el objetivo es recordar o analizar.

Y seamos honestos: nada como subrayar con colorines para sentir que estás aprendiendo algo, aunque no lo entiendas del todo.

El libro digital: moderno, interactivo... y con enlaces a todas partes.

Ahora, no podemos negar que los libros digitales tienen lo suyo.

  • Pesan menos (los niños de ahora no sabrán lo que es que se te rompa la mochila por el peso, me ha pasado)
  • Se actualizan más fácil. (no habrán miles de ediciones cada año).
  • Permiten insertar videos, links, cuestionarios, gifs de einsteins bailando (todo muy educativo, obvio).
  • Son accesibles desde cualquier lugar con conexión (o sin ella, si sabes guardar bien).
  • Menos talas de árboles

Además, responden a la lógica de la generación de estudiantes que estamos acostumbrados al scroll, al clic y al multitasking, aunque eso a veces signifique que leen un párrafo mientras cambian de canción y revisan los DMs de Instagram.


Bueno pero entonces ¿quién gana la batalla?


Ni el papel ni lo digital ganan solos. La escuela de hoy necesita combinar ambos como una especie de fusión pedagógica: lo mejor del pasado con lo más útil del presente.

Lo digital no viene a reemplazar al libro físico, sino a complementarlo. Sobre todo porque no todos los contextos permiten una digitalización completa. Hay lugares sin Wi-Fi, sin dispositivos, o con familias que todavía se siente más seguras con el cuadernito Lamela y el libro de Anaya.

Y lo digital también tiene sus desafíos: distracciones, fatiga visual, accesibilidad, dependencia tecnológica, y esa extraña capacidad de abrir 15 pestañas para terminar viendo videos de gatos.

El libro en papel aún no va a morir, por lo menos no pronto, pero tampoco podemos enseñar como si estuviéramos en 1984, 

La clave está en saber cuando usar uno, cuándo el otro, y cuando apagar todo y tener una buena conversación en clase.

Como dijo el investigador Manuel Area (2020): "No se trata de reemplazar tecnologías anteriores, sino de integrarlas pedagógicamente"

Así que aún podemos mantener la calma, por ahora, la pizarra convive con el proyector, el papel con el PDF y el olor a tinta con el brillo de la pantalla.

Así que los docentes ahora solo necesitan creatividad, criterio, paciencia... y un cargador portátil, por si las moscas.


Fuentes confiables para que no digan que mi blog es puro meme, también me informo (en APA y todo):

Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R., & Salmerón, L. (2020). Don't throw away your printed books: A meta-analysis on the effects of reading media on reading comprehension. Educational Research Review.

Area, M. (2020). Educación digital: más allá del libro de texto y la pantalla. Revista Comunicar.

UNESCO (2021). Digital Learning Report: Using technology to support education.






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